“La pus”, o “el pus”, nunca he sabido bien como llamar a ese líquido blanquecino-amarillo-verdoso (en función de su composición bacteriana y restos de tejido). En su presencia es muy frecuente en la medicina española (además del paro, también somos líderes en esto) el recetar antibióticos a diestro y siniestro con la esperanza de reducir esa infección concretizada en un espacio cerrado. Sin embargo la pus no es más que la consecuencia de la infección, no son más que las víctimas que se encuentran en el campo de batalla de esa guerra librada entre las bacterias y nuestro cuerpo de marines, los PMN neutrófilos. En esta batalla encarnizada, la pus es la huella que queda.
El tratar un absceso con antibióticos tiene poca eficacia debido a que en esa “bola de pus” el antibiótico no penetra bien, y se convierte en una auténtica barrera física que protege la infección subyacente a dicho absceso. Todos hemos oído aquella expresión de: “allá donde hay pus, esta debe evacuarse” y no puedo estar más de acuerdo con esto. La razón por la que los abscesos son tan dolorosos es debido nada más y nada menos que a la compresión que hacen de los tejidos, y por tanto una descompresión mediante su drenaje será tremendamente beneficioso porque además de aliviar sustancialmente el dolor, también eliminará la barrera, permitiendo una mayor entrada de sangre, y por tanto de las defensas, y si lo creemos necesario, sólo entonces, el “séptimo de caballería” el antibiótico.
Nos remiten este paciente con un dolor muy intenso en la zona de la sínfisis mentoniana. Previamente había notado molestias en el 3.1. que cada vez iban en aumento, hasta no poder soportar el dolor. A la exploración encontramos una tumefacción importante que al tensar el labio, deja traslucir un color blanquecino. El tratamiento de urgencia consistió en el drenaje a fondo de vestíbulo, apertura y desobturación de conductos, encontrando uno muy acintado e infraobturado y medicación con hidróxido de calcio. En la siguiente cita se obturó con MTA el tercio apical y backfill con gutapercha inyectada.















