Hoy presentamos un caso que nos demuestra, que la endodoncia no resuelve todos nuestros problemas. Este paciente llega a nosotros tras haberle colocado una corona hace un año. Relata que tenía una endodoncia hecha hace 2 o 3 años, pero que nunca le había molestado, salvo esporádicamente. Al año de estar con la corona, comienza a sentir molestias al ocluir. En la zona vestibular se aprecia un abultamiento, pero sin llegar a fistulizar. Tras pruebas diagnósticas, y sondaje periodontal, optamos por retratar el molar ortógradamente, sospechando falta de limpieza de los conductos. En el camino encontramos un perno de fibra de vidrio, que con ayuda del microscopio podemos desgastar fácilmente, desobturamos la gutapercha y irrigamos concienzudamente, activando los irrigantes en abundancia, quedé bastante contento con la limpieza obtenida (ver istmo de raíz mesial en radiografía de obturación). Las molestias desaparecen, pero el paciente regresa al mes del retratamiento con molestias a la oclusión de nuevo. Optamos por realizar un colgajo exploratorio que nos aclare la procedencia de ese abultamiento.
La tinción con azul de metileno reveló una fisura de la raíz mesial. Tras considerar el caso con el paciente, teniendo en cuenta el costo que ya había realizado entre la corona y el retratamiento ortógrado y valorando la longitud y robustez de las raíces del molar, optamos por realizar una radectomía de la raíz fisurada y alivio de la oclusión.
La revisión a los 6 meses muestra una excelente curación con osificación del lecho alveolar, y ninguna pérdida de inserción de la raíz distal. Sondajes fisiológicos.












