Calcificación pulpar por traumatismo.

 

Acude a nuestra consulta una paciente a la que le preocupa la estética de sus incisivos que están cambiando de color, oscureciéndose. La paciente está asintomática. Los antecedentes médicos del paciente señalan un fuerte traumatismo ocurrido hace 10 años sin ninguna manifestación clínica hasta ahora.

Tras las pruebas de vitalidad encontramos una respuesta muy retardad al frío, lo cual no quiere decir que la pulpa esté necrosándose, sino que tenemos mucha dentina interpuesta entre la pulpa y nuestro estímulo de frío. A los 5 o 6 segundos el paciente percibe el frío.

Diagnóstico: Degeneración cálcica pulpar por causa traumática.

Plan de Tratamiento:

Endododoncia de dientes 2.1. y 2.2. + blanqueamiento interno.

Pronóstico: Bueno, se recomiendan revisiones cada 6 meses para controlar posibles reabsorciones radiculares.

SECUENCIA DE TRATAMIENTO.

Primera cita:

Localización de conducto en 2.1. con microscopio quirúrgico, ayudado de fresas Mounce y colorantes.

Instrumentación con sistema Mtwo, irrigación hipoclorito de sodio al 4%, PUI, Obturación con ola contínua.

Segunda cita:

Localización de conducto en 2.2. con microscopio quirúrgico, ayudado con fresas Mounce y colorantes.

Instrumentación con sistema Mtwo, irrigación hipoclorito de sodio al 4%, PUI, Obturación con ola contínua.

Colocación de base cavitaria de Ionómero de Vidrio y blanqueamiento interno con Peróxido de Carbamida + glicerina. Obtuación provisional con Fermit radiolúcido.

Leyendo el mapa, buscando el tesoro…

Algunas veces los pacientes suelen traer un auténtico “pack” de inconvenientes que nos dificultan una endodoncia, este caso fue uno de ellos, que suerte que existen los endodoncistas!!!

Paciente anciana (76 años) portadora de prótesis parcial removible desde hace mucho tiempo. Su pieza 1.6. le sirve de pilar de retención para su esquelético. La apertura es realmente muy limitada y además se cansa con facilidad de abrir la boca. En estos pacientes a veces el consuelo es que llevan una prótesis removible completa inferior que podemos pedir que se retire para así ganar más espacio en la boca donde poder meter nuestros dedos… No era este el caso.

Existen molestias espontáneas en la pieza 1.6. que la paciente no sabe precisar muy bien. Tras la exploración radiográfica observamos una caries importante en la cara mesial y una calcificación total de la cámara pulpar. La paciente quiere conservar la pieza a toda costa para poder retener su esquelético.

A pesar del terror que dan las piezas calcificadas el microscopio quirúrgico es de suma utilidad porque nos permite leer muy bien la anatomía de la cámara. Es fundamental apreciar los cambios de color de la dentina de lo que es techo y suelo pulpar (ver fotos), así como la visualización del surco interconducto en lo que conforma el rostrum canalium. Por supuesto es necesaria una buena orientación en la apertura y tintes que ayuden con el tejido orgánico, aunque aquí no fueron necesarios. Obsérvese la vitalidad total del conducto MB2 que nada más comenzar a permeabilizar sangró durante unos minutos.

La instrumentación de los conductos mesiales comenzó costando mucho trabajo, notando mucha resistencia a la entrada de los conductos. La limitada apertura así como una macroglosia con importantes nauseas hizo que desistiera de hacer una conductometría. Sin embargo al observar las entradas de los conductos con el microscopio quedó patente que la pared mesial no había sido totalmente desgastada, esto era básicamente lo que forzaba tanto la instrumentación de las limas. Una vez aliviadas dichas interferencias la finalización de la instrumentación y la obturación se tornaron mucho más sencillas.

DIAGNÓSTICO: Degeneración pulpar calcificante por caries mesial.

DESGASTE CAMERAL: Endo Z y fresas Mounce.

INSTRUMENTACIÓN: Sistema Mtwo

IRRIGACIÓN: Hipoclorito 4% con irrigación final de EDTA 17% (1ml/1min/cond). Activación con cono maestro y PUI.

OBTURACIÓN: Onda continua. Gutapercha + AH plus

SELLADO PROVISIONAL CAMERAL: PermaFlow Purple (Ultradent).

Calcificación extrema en 1.1.

Sondaje normal.
Sensibilidad al frío (endoice): negativa
percusión: +++
Palpación a fondo de vestíbulo dolorosa.

Diagnóstico: periodontitis apical crónica con degeneración calcificante de la pulpa.

Al abrir cámara no encontramos conducto alguno y una falsa vía realizada por los anteriores operadores. Un error muy frecuente en este tipo de casos es que al no haber cámara pulpar donde “caer” con la fresa, podemos irnos demasiado a vestibular en la apertura.

Se rectificó la apertura sin resultado por lo que procedimos a descender por la dentina radicular siguiendo los matices de color y realizando numerosas radiografías.

Sólo apareció el conducto a comienzos del tercio apical y con ayuda de la tinción con fluoresceína.

Instrumentación:
Instrumentación sistema Mtwo, calibrado con flexofiles a ISO40
Irrigación: hipoclorito de sodio 4% (50 ml), EDTA 17% (1ml). Activación de los irrigantes mediante PUI (irrigación ultrasónica pasiva).
Obturación: ola contínua

Duración: 90min

Se selló el conducto con Rélyx unicem (3M) para intentar reforzar la raíz ante fracturas radiculares.

Conductos calcificados

fisura-y-condenacion

Muchos los definen como una pesadilla endodóntica, otros como imposibles de endodonciar, lo cierto es que son todo un reto para el profesional, y para mí desde luego todo una satisfacción. Son una clara indicación de tratamiento con microscopio quirúrgico por una sencilla razón, la mayoría de las veces son tan estrechos que a nuestra vista no podemos verlos, y claro, si no los vemos, no se pueden tratar.

La mineralización de la pulpa dental en tejido dentinario es un mecanismo fisiológico natural en el que la pulpa va empequeñeciendo su tamaño a costa de formar dentina, de manera que las pulpas en dientes maduros o ancianos son menores que las de un diente joven. En muchas ocasiones, en lugar de ser un mecanismo fisiológico controlado, se vuelve patológico debido a una agresión que sufre el diente sin llegar a claudicar la pulpa por completo, conservando su vitalidad pero degenerando poco a poco en un proceso calcificante que acaba por “estrangular” a la propia pulpa. Traumatismos antiguos, restauraciones muy profundas, recubrimientos pulpares o determinadas “curas” pulpares que “momifican” el tejido pulpar, pueden ser responsables de esta calcificación extrema.

El proceso de calcificación pasa por una especialización de las células mesenquimales de la pulpa en células preodontoblásticas que comienzan a fabricar matriz orgánica que posteriormente será mineralizada. Un dato importante a tener en cuenta es que siempre la calcificación se produce en sentido centrípeto, es decir, desde la capa superficial de la pulpa hacia el interior de esta, y por otro lado, desde la cámara pulpar hacia el conducto radicular. Por tanto, dientes con pulpas grandes que luego tienen los conductos “invisibles” radiográficamente, no es que tengan una calcificación, sino que probablemente el conducto se ramifica en dos más pequeños.

Entre los principales problemas que presenta un conducto calcificado están el no poder encontrarlo o una destrucción importante de dentina que debilite en exceso.  Alguno puede pensar que si están calcificados, difícilmente se podrán contaminar, sin embargo, no podemos olvidar que las bacterias son microscópicas y donde haya un hueco, por pequeño que sea, entrarán. Lo que si podemos discutir es si el grado de calcificación merece una vía ortógrada o retrógrada para solucionarlo porque un factor determinante va a ser la estructura que haya que destruir para llegar a ellos.

Como decía antes, el microscopio es una herramienta indispensable para el tratamiento de estos conductos. El proceso fisiopatológico de mineralización se realiza de manera más desorganizada de forma que la aposición de minerales no sigue una estructura tan cristalina y como consecuencia la coloración de la dentina formada será distinta. Este hecho es de especial importancia para buscar la posible localización de los conductos. Los cambios sutiles de dentina a un color mucho más oscuro pueden indicarnos la huella de un antiguo conducto.

Existen casos en que la calcificación es tan extrema que ni con microscopio óptico somos capaces de distinguir bien lo que podría ser un conducto. En lugar de buscar a ciegas con el peligro de producir una falsa vía, podemos recurrir al uso de fluoresceína. Este componente viene usándose desde hace tiempo por los oftalmólogos para teñir las córneas oculares para la inspección de diversas patologías. La fluoresceína tiene la capacidad de fijarse a tejido orgánico y volverse fluorescente con la luz ultravioleta, de manera que lo poco de conducto que quede nos sea revelado. Es una herramienta de suma utilidad  pues funciona como chivato de por donde debemos seguir nuestro camino.

Es necesario ayudarse con radiografías cada cierto tiempo para comprobar que seguimos una trayectoria adecuada. A cierta profundidad con los ultrasonidos, me gusta inyectar un poquito de gutapercha de manera que visualice claramente en la radiografía hacia donde voy y que forma tiene la cavidad que estoy haciendo.

Una vez encontrado el conducto, y sólo entonces, podemos ayudarnos de lubricantes de EDTA en gel para permeabilizar mejor el conducto y son muy útiles limas del tipo C+ de Maillefer, PathFinder de Sybron o C-pilot de VDW, limas de acero al carbono con mayor dureza que las de acero inoxidable que no se doblan a primeras de cambio.

Recientemente han salido al mercado unas microfresas de tallo largo que permiten controlar visualmente con el microscopio sin que la cabeza del contraángulo nos tape la el campo. Ya pensando en adquirlas se me ocurren varias ventajas sobre los ultrasonidos, mayor rapidez de corte, menos sobrecalentamiento, mejor rectificado de istmos o creación de accesos rectos, etc. Sin duda una herramienta útil para estos casos.