Un antiguo recurso

Hoy presentamos un caso que nos demuestra, que la endodoncia no resuelve todos nuestros problemas. Este paciente llega a nosotros tras haberle colocado una corona hace un año. Relata que tenía una endodoncia hecha hace 2 o 3 años, pero que nunca le había molestado, salvo esporádicamente. Al año de estar con la corona, comienza a sentir molestias al ocluir. En la zona vestibular se aprecia un abultamiento, pero sin llegar a fistulizar. Tras pruebas diagnósticas, y sondaje periodontal, optamos por retratar el molar ortógradamente, sospechando falta de limpieza de los conductos. En el camino encontramos un perno de fibra de vidrio, que con ayuda del microscopio podemos desgastar fácilmente, desobturamos la gutapercha y irrigamos concienzudamente, activando los irrigantes en abundancia, quedé bastante contento con la limpieza obtenida (ver istmo de raíz mesial en radiografía de obturación). Las molestias desaparecen, pero el paciente regresa al mes del retratamiento con molestias a la oclusión de nuevo. Optamos por realizar un colgajo exploratorio que nos aclare la procedencia de ese abultamiento.

La tinción con azul de metileno reveló una fisura de la raíz mesial. Tras considerar el caso con el paciente, teniendo en cuenta el costo que ya había realizado entre la corona y el retratamiento ortógrado y valorando la longitud y robustez de las raíces del molar, optamos por realizar una radectomía de la raíz fisurada y alivio de la oclusión.

La revisión a los 6 meses muestra una excelente curación con osificación del lecho alveolar, y ninguna pérdida de inserción de la raíz distal. Sondajes fisiológicos.

Una Muerte Anunciada

Paciente varón de 37 años de edad.

Alérgico a las pirazolonas.

En el 2007 se le realiza un retratamiento de conductos del primer premolar superior, con retirada de corona y de perno muñón colado. El paciente presentaba en ese momento percusión positiva aumentada y sondaje inferior a 3 mm, no se le hizo cirugía exploratoria.

El paciente continuo con el tratamiento integral de su boca y en 2009 se le realiza una revisión rutinaria observándose una imagen radiolúcida apical junto al cemento sellador extruido. Pruebas de percusión positiva aumentada, sondaje inferior a 3 mm, pero el paciente decide no hacerse ninguna cirugía exploratoria por el momento.

En Julio de 2010 acude por haber presentado dolor intenso espontáneo y provocado a la masticación, a la exploración se observa fístula bucal próxima al margen gingival (no cerca del ápice), sondaje aumentado de 8 mm, sangrado al sondaje, percusión positiva aumentada. Se le propone realizar una cirugía exploratoria y en caso de no presentar fractura radicular vertical, entonces realizar la cirugía periapical correspondiente. Se le avisa del posible diagnóstico y del mal pronóstico de este.

Una vez confirmado el diagnóstico de fractura radicular vertical se le indica la extracción.

Siempre me gusta reflexionar sobre lo que hago o no hago y las posibles consecuencias de esto, para mí es mucho más didáctico aprender así, de mis posibles errores.

Podría pensar que la fractura ya estaba ahí, antes de entrar a retratar el caso, pero siempre nos quedará la duda de si el estrés sufrido por este premolar a la hora de retirar el perno con ultrasonidos, realizar la preparación biomecánica y la obturación bien sea con condensación lateral o condensación vertical caliente fue la responsable de esta fractura. En caso de que esto fuera así, me planteo entonces que la mejor indicación de aquel momento hubiera sido la cirugía periapical a expensas de no saber si el sistema de conductos estaba correctamente instrumentado e irrigado, sin embargo lo que se decidió de acuerdo con el paciente fue la posibilidad de evitar esta cirugía. Nunca sabremos si existía previamente,  si se agravó o si la produje yo. En cualquier caso nos sirve para aprender un poco más.