Cada día me fascinan más los premolares inferiores y cada día me dan más “miedo” o mejor dicho, respeto. Su variabilidad anatómica asusta por su diversidad en configuraciones, y por su dificultad para tratar muchos de ellos. La incidencia de más de un conducto en los premolares inferiores ha sido investigada y no es de extrañar que casi la cuarta parte de ellos presenten más de un conducto. Por otro lado, la presencia de tres conductos en un premolar inferior es bastante más rara, con tan solo un 0.5% de los casos y estando íntimamente ligada a la raza, por lo que me siento profundamente agradecido a la diosa Fortuna por proporcionarme uno.
Lecturas recomendadas:
1. Nallapati S. Three canal mandibular first and second premolars: a treatment approach. Journal of endodontics [Internet]. 2005 Jun;31(6):474-6.
2. Vertucci FJ. Root canal anatomy of the human permanent teeth. Oral Surg Oral Med Oral Pathol 1984;58:589–99.
3. Vertucci FJ. Root canal morphology of mandibular premolars. J Am Dent Assoc 1978;97:47–50.
4. Zillich R, Dowson J. Root canal morphology of mandibular first and second premolars. Oral Surg Oral Med Oral Pathol 1973;36:738–44.
CASO CLÍNICO:
Paciente que acude referido por su odontólogo, que indica que intentó la endodoncia pero las molestias del paciente no cesaban y observó en la radiografía una anatomía extraña.
Para poder visualizar adecuadamente la anatomía de los premolares inferiores es importante realizar un correcto desgaste compensatorio de las paredes en el tercio coronal, que suele presentar muretes dentinarios que tapan la visualización de las entradas de los conductos, incluso con microscopio es difícil poder visualizarlos ya que la luz tiene que entrar a mucha profundidad. Dos de los conductos tuvieron que ser instrumentados manualmente. La obturación fué realizada con ola contínua.








































